El viernes a las nueve entran pedidos por el mesón, por teléfono y por la aplicación de delivery. TransaK los junta en una sola pantalla, manda la comanda a la cocina y deja la boleta emitida cuando cobras.
Uno pide en el mesón, otro llama por teléfono y el resto llega por la aplicación de delivery. Cada canal en su cuaderno o en su tablet es exactamente como se pierde un pedido un viernes a las nueve. En TransaK todos caen a la misma pantalla, con su dirección, su comuna y su ventana de entrega, sean tuyos o de un agregador.
La media y media termina siendo «una pizza rara»
El cliente quiere mitad pepperoni y mitad vegetariana, y en el papel eso queda como una nota al margen que la cocina interpreta y la caja adivina. En TransaK armas la pizza por partes: eliges cada mitad desde tu propia lista y el pedido queda escrito igual que como lo pidió el cliente, para la cocina y para el ticket.
«¿Cuánto falta?» lo responde quien tenga mejor memoria
Con quince pedidos encima, saber cuál entró primero y cuál lleva media hora esperando depende de la cabeza del que está en el mesón. TransaK marca cuándo empezó a prepararse cada ítem y cuándo quedó listo, así el tiempo que lleva esperando un pedido es un dato en la pantalla y no una estimación al aire.
Para pizzerías
TransaK ya sabe cómo se trabaja en pizzerías
Partes con el catálogo de ejemplo de tu rubro y lo ajustas a tus productos y tus precios. Los turnos, el stock y los documentos vienen andando desde el primer día.
¿En qué se diferencia de un sistema para restaurante?
En dónde está el cliente. Un restaurante vive del salón: mesas, servicio y cuenta que se cierra al final. Una pizzería reparte su venta entre el mostrador, el teléfono y el delivery, y su cocina es una línea que produce contra reloj. TransaK sirve para los dos, pero acá el foco está en juntar los tres canales de pedido en una pantalla y en el despacho. Si lo tuyo es el salón con mesas, mira la página de restaurantes.
¿Puedo vender pizzas mitad y mitad?
Sí. Armas la pizza como un producto compuesto: defines dos grupos de elección —una mitad y la otra— y el cliente elige de tu lista en cada uno. El pedido queda escrito con las dos mitades, así la cocina ve exactamente lo que hay que hacer. Un detalle honesto: la pizza de dos mitades se cobra al precio del producto que armaste, o sea que hoy no puedes cobrar más caro por una mitad de ingrediente premium. Si vendes combinaciones más caras, lo habitual es crearlas como producto propio con su precio.
¿Los tamaños son variantes de la misma pizza?
No: cada tamaño es un producto aparte, con su propio precio y su propia receta. Suena a más trabajo y termina siendo más exacto, porque la familiar no lleva la misma cantidad de masa ni de queso que la personal, y así el margen de cada tamaño es real y no un promedio. Los creas una vez y quedan listos.
¿Sirve para mi delivery propio y para los pedidos de las aplicaciones?
Sí, y quedan en la misma lista. Un pedido nace propio o con el nombre del agregador que lo trajo, y en los dos casos guarda la dirección, la comuna y la ventana de entrega. Al cliente de tu delivery propio le puedes mandar un enlace para que siga su pedido desde el teléfono, sin que tenga que llamar a preguntar.
¿Tengo que cargar toda mi carta para partir?
No para empezar a cobrar, pero sí vas a escribir tus pizzas. El catálogo de ejemplo que trae la cuenta es gastronómico —entradas, platos de fondo, bebidas y postres— y no incluye tus pizzas ni tus tamaños: esos los cargas tú, con sus nombres y sus precios. Si ya tienes tu carta en una planilla, la puedes subir de una vez.
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